10. Rick, Renault, Strasser, Lazlo. El Yo y el Ello

Jesús González Requena
Seminario Psicoanálisis y Análisis Textual 2017/2018
sesión del 17/11/2017 (2)
Universidad Complutense de Madrid
de esta edición: gonzalezrequena.com, 2018

 

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Rick, Renault, Laszlo. El Yo y el Ello

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Rick: What’s his name?

Renault: Victor Laszlo.

Les decía: Victor Laszlo es alguien cuyo nombre impresiona tanto a Rick que se ve obligado a repetirlo.

Rick: Victor Laszlo?

Renault: That’s the first time I’ve seen you impressed.

Y que con ello reaparecía el tema de la impresión.

Rick: I am a little more impressed with you.

Les decía también que cada una de esas impresiones señalaban en una dirección: del lado de la de Ugarte, los salvoconductos, y del lado de Renault, Victor Laszlo. Y que sabemos, porque conocemos el relato completo, que la conjunción de esos dos elementos es lo que tiene lugar en el desenlace del film.

A lo que hay que añadir: que ese final es algo que el espectador vivencia como emocionalmente necesario.

Rick: He’s succeeded in impressing half the world.

¿Pero no percibe así el niño al padre del Edipo canónico?

Quiero decir: alguien capaz de impresionar a su mundo entero, dado que su mundo entero, coincidente en el origen con su propio yo, es la imago primordial misma.

Renault: It’s my duty to see he doesn’t impress the other half.

Y el yo, por boca de Renault, se moviliza, para contener esa impresión, para defenderse de ella, para, si es posible, suprimirla.

Renault: Rick, Laszlo must never reach America. He stays in Casablanca.

Ahora bien, ¿qué motiva esa reacción defensiva del yo? Recuerden:

Renault: We’ll have an important guest tonight. Maj. Strasser, of the Third Reich.

Evidentemente: la presión del Mayor Strasser, del Tercer Reich.

Es hora de que nos detengamos a pensar el papel que el nazismo, encarnado en la figura, sin duda soberbia, del Mayor Strasser, ocupa en el tablero del texto.

¿Qué les parece? ¿No ven en él una espléndida expresión de la pulsión procedente del interior, del Ello en su manifestación más extrema y letal?

¿Eros, Tánatos? Discúlpenme que no haga diferenciación alguna. Sencillamente porque creo que los esfuerzos de Freud por diferenciar en esa dirección no dieron nunca grandes resultados. De hecho, El malestar en la cultura que ustedes han leído es, en primer término, la crónica de la victoria de la pulsión de muerte sobre Eros.


El circuito del dinero. Orden semiótico y orden simbólico

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Renault: Rick, Laszlo must never reach America. He stays in Casablanca.

Rick: It’ll be interesting to see how he manages.

No hay duda de que Rick admira a Laszlo. Pero a la vez trata de disimular su impresión dirigiéndose a abrir la ventana, lo que le permite dar la espalda a Renault.

Renault: Manages what?

Rick: His escape.

como si necesitara algo de aire para contener el sofoco que esa impresión le ha causado.

Renault: But I just told you…

Rick: Stop it.

Le concede, desde el primer momento, una autoridad capaz de hacer callar a Renault.

Rick: He escaped the concentration camp. Nazis have chased him through Europe.

Y es que Laszlo ha escapado de un campo de concentración nazi. Es decir: no se ha dejado domeñar por la pulsión, ha demostrado ser capaz de escapar a su dictado.

Renault: This is the end of the chase.

Y, como les anunciaba el otro día, Rick apuesta por él.

Rick: Twenty thousand francs says it isn’t.

Con lo que su dinero entra en otro circuito.

Recuerden que el protagonismo del dinero ha sido notable hasta aquí:

Rick lo tiene y lo maneja.


Y eso es parte de su prestigio.

Rick: Here you are.

Emil: It won’t happen again.

Rick: That’s all right.

Ugarte: That’s not so bad. Through ways of my own, I provide them with exit visas.

Rick: For a price, Ugarte. For a price.

Ugarte: Think of the poor devils who can’t meet Renault’s price.

Ugarte: I get it for them for half. Is that so parasitic?

Y es que el dinero determina el valor de los objetos y su accesibilidad.

Ugarte: Tonight, I’ll be selling those for more money than even I ever dreamed of.

Ferrari: Fine, but I’d like to buy your café.

Y, como veíamos el otro día, el primer enunciado ético del film es aquel que excluye a los seres humanos de su circuito de valorización.

Ferrari: What do you want for Sam?

Rick: I don’t buy or sell human beings.

Sam: He’ll double what I pay you.

Sam: But I ain’t got time to spend money.

Rick: Your cash is good at the bar.

Sascha: Some Germans gave this check. Is it all right?


Como ven, el dinero aparece por todas partes, como criterio de valor tanto como criterio de desvalorización.

Hasta que llegamos a ese punto en el que nos encontramos ahora, en el que, pronunciado el nombre de Laszlo, el dinero encuentra un horizonte simbólico que lo trasciende.

Anotemos lo que está en el fondo de la cuestión. Pues si el dinero nos devuelve la lógica misma del mercado -ya saben lo que decía Marx: que es el mediador universal que permite establecer el valor de las mercancías-, nos devuelve igualmente, por ello, la lógica del orden semiótico mismo. Y lo que se pone en juego ahora, con la apuesta por Laszlo, es el salto de ese orden, el semiótico, a ese otro orden, condición misma de la constitución de la subjetividad, que es el orden simbólico.

Rick: Twenty thousand francs says it isn’t.

Renault: Is that a serious offer?

Rick: I just paid 20. I’d like to get it back.

Renault: Make it 10. I’m only a poor, corrupt official.

Rick: Okay.

Renault: Done.

Renault: No matter how clever he is, he still needs a visa. Or, I should say, two.

Él necesita una visa. O, debería decir, dos.

De modo que, en relación con ese nombre prestigioso, Viktor Laszlo, aparece una segunda figura.

Cómo, dicho sea de paso, hay dos lámparas ahora en escena.

En primer término, la que ilumina a Renault. En segundo término, y bajo esa primera en la superficie de la imagen, la que ilumina a Rick.

A diferencia de la primera, esta segunda es una lámpara sofisticada, brillante y sensual.


Y diríase que el movimiento de cabeza de Rick cuando pregunta por esa segunda figura estuviera destinado a llamarnos la atención sobre su presencia:

Rick: Why two?

Renault: He is traveling with a lady.


Rick: He’ll take one.

Rick, en principio, descarta el valor de esa figura.

Renault: I think not. I’ve seen her.

Renault: If he did not leave her in Marseilles or in Oran, he won’t leave her in Casablanca.

Rick: Maybe he’s not quite as romantic as you are.

En el modo como Rick la descarta percibimos el sesgo de su identificación con Laszlo.

Una identificación en masculino, que desvaloriza lo femenino. Laszlo podrá abandonar a esa dama -parece pensar- como él mismo ha abandonado a Yvonne. En esa desvalorización late la desvalorización de la mujer que resulta de la caída de la imago primordial.

Renault: It doesn’t matter. There is no exit visa for him.

Rick: What ever gave you the impression that I might help Laszlo escape?

La palabra impression aparece por tercera vez.

Es una pregunta dirigida a sí mismo tanto como a Renault -por lo demás, ya saben, Renault es su propio yo realidad con el que prosigue su diálogo interior.

En suma: Rick se pregunta por el poder de impresión de Laszlo sobre él.

Renault: Because my dear Rick, I suspect that under that cynical shell you’re at heart a sentimentalist.

¿Quién es el cínico, quien el sentimental?

Es notable hasta qué punto lo que escuchamos confirma lo que les digo a propósito de este diálogo interior.

Porque Renault, que se ha declarado cínico y sentimental, y que sin duda pone el rostro cínico al diálogo, utiliza ahora esos mismos dos adjetivos para Rick.

Renault: Laugh if you will. I’m familiar with your record.

Y Renault nos informa del historial de Rick: un pasado que manifiesta sus tempranos rasgos de identificación con Laszlo.

Renault: Let me point out just two items.

Renault: In 1935, you ran guns to Ethiopia. In 1936, you fought in Spain on the loyalist side.

Rick: And got well paid on both occasions.

El dinero aparece aquí de nuevo, esta vez como una justificación de Rick para descartar esa identificación.

Pero con ella reaparece lo que les decía hace un momento: esa reconversión del valor del campo del dinero al campo simbólico.

Renault: The winning side would’ve paid much better.

La respuesta reintroduce el tema del algo -el cálculo- pero esta vez determinado como lugar de inscripción de una renuncia, al menos parcial: no más, sino menos, por un motivo que estaría fuera de la economía de los objetos.

Rick: Maybe.

Rick asiente.

Rick: It seems you’re determined to keep Laszlo here.

Renault: I have my orders.

Ya saben: las órdenes del Ello:

Rick: I see. Gestapo spank.

Renault: You overestimate the influence of the Gestapo.

Es la presión del Ello la que rige la conducta de Renault, como es la presión del superyó la que rige ahora la conducta de Rick.

Renault: I don’t interfere with them and they don’t interfere with me.

Renault se da por ofendido.

Renault: In Casablanca, I am master of my fate.

El yo se afirma a la vez que se confiesa lo precario de su posición.

Renault: I am…

Casselle: Maj. Strasser is here, sir.

Y, desde luego, la reclamación del Ello se impone.

Rick: You were saying?

Y la solidez de la posición de Rick se debe a… la caja fuerte que se encuentra exactamente tras él.

Renault: Excuse me.



El café de Rick rodeado por las fuerzas del ello

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Todo empieza a llenarse de policías.

Pero es la policía del Ello. Vean su inmediata confirmación:

Renault: Carl, see that the major gets a good table, close to the ladies.

La mejor mesa para él es la que está más cerca de las mujeres.

professor: I’ve already given him the best, knowing he is German and would take it anyway.

Y nada tiene que ver con la ley. Por el contrario, en el Ello todo tienen que ver con el poder.

Renaud: Take him quietly. Two guards at every door.

De modo que el café de Rick es asediado por las fuerzas del Ello. El yo, acosado por ellas, gestiona como puede el asedio.

Policia frances: .Everything is ready, sir.

Casselle: Go ahead.

Renault: Good evening, gentlemen.

Observen el modo de funcionar del arte de composición clásico.

En principio, es mayor y más elevada la presencia en cuadro de Renault que la de Strasser.

Pero como la cosa no puede ser así, se construye una composición que permite invertir esos términos.

¿Cómo? Con ese arco que enmarca a Strasser y que, en cierto modo, le hace brillar.

Strasser: Good evening, captain.

Heinze: Won’t you join us?

Renault: Thank you.

Renault: It’s a pleasure to have you here, major.

Renault: Champagne and a tin of caviar.

Champagne y caviar. Strasser no se priva de nada. Renault se manifiesta del todo a su servicio.

Renault: May I recommend Veuve Clicquot ’26? A good French wine.

Maître: Very well, sir.

Ven hasta qué punto ese arco magnifica la posición de dominio de Strasser.

Y tanto más cuando, como va a suceder ahora, la cámara se aproxima hacia él en travelling:

Strasser: A very interesting club.

Renault: Especially so tonight major.

Renault: You’ll see the arrest of the man who murdered your couriers.

Strasser: I expected no less, captain.

Los salvoconductos son suyos, viene a decir Renault.

Policia francés: Monsieur Ugarte.

Las fuerzas del ello irrumpen en la sala de juego -allí donde Ugarte mantuvo su conversación con Rick.

Policia francés: Will you please come with us?

Ugarte: Certainly.

Ugarte: May I first cash my chips?

El dinero nada importa para ellas.

Ugarte: Very lucky. Two thousand, please.

Cajero: Two thousand.

Ugarte: Thank you.


Notable el modo de huida de Ugarte: dejar encerradas a esas fuerzas en la sala de juego.

Trata de bloquearlas allí, buscando auxilio en la realidad.

Ahora esta puerta alcanza su mayor magnitud.

La recuerdan.

Un estallido de violencia se produce en esa puerta, es decir, en la articulación de los dos espacios del Café de Rick.

Rick, help me!

Rick: Don’t be a fool. You can’t get away.

Pero la realidad del yo reclama la expulsión de Ugarte.

Ugarte: Rick, hide me! You must help me!


Ugarte: Do something!

Al reclamo de Ugarte hacia Rick, sólo responde la pasividad de éste.

Ugarte: Rick!


Una pasividad que encuentra su espejo en la del hombre que se encuentra tras él.

Strasser: Excellent, captain.

Se afirma la centralidad de Strasser.

American friend: When they come to get me, I hope you’ll be more help.

Y la voz de la culpa se hace oír.

Rick: I stick my neck out for nobody.

Pero Rick insiste: no se juega su cuello por nadie.

Rick: I’m sorry there was a disturbance, folks, but it’s all over now.

Rick: Sit down and have a good time. Enjoy yourselves. All right, Sam.

Y la música sigue.


Ante el Ello: el discurso cínico del Yo

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Renault: This is Maj. Heinrich Strasser of the Third Reich.

Rick: How do you do, Mr. Rich?

Y Rick se ve confrontado con Strasser.

Strasser: How do you do?

Se impone la notable envergadura física de éste, considerablemente más alto que Rick.

Renaud: You know Herr

Renaud: Heinz of the Third Reich.

Strasser: Please join us, Mr. Rick.

Renault: We are very honored tonight, Rick.

Renaud: Maj. Strasser is one reason the Third Reich enjoys its reputation.

Strasser: You say «Third Reich» as though you expect there to be others.

Renault y Rick en línea, confrontados a esa otra línea que es la del Tercer Reich.

Renault: Personally, major, I will take what comes.

Se hace oír el discurso cínico de Renault, que en buena medida es a estas alturas también el de Rick.

Strasser: Do you mind if I ask a few questions?

Strasser: Unofficially, of course.

Rick: Make it official if you like.

Strasser: What is your nationality?

Rick: I’m a drunkard.

Lo oyen, Rick y Renault están en la línea de un común cinismo.

Con la salvedad que el ser borracho de Rick introduce un rasgo que no garantiza la sumisión al mundo del cálculo.


Renaud: That makes Rick a citizen of the world.

Rick: I was born in New York City, if that’ll help you any.

Strasser: I understand you came here from Paris during the occupation.

Rick: There seems to be no secret about that.

Strasser: Are you one of those who can’t imagine Germans in their beloved Paris?

Notable la pregunta de Strasser: su amado París; ¿Rick toleraría a los nazis allí?


Rick: It’s not particularly my beloved Paris.

Ya no es -pero fue y sigue siendo- su amado Paris.

El amor caído se dibuja de manera notable. ¿Ven con que delicadeza la sombra del dibujo de la lámpara decora la zona superior izquierda de la imagen hasta alcanzar la cabeza dolida de Rick?

Heinze: Can you imagine us in London?

Rick: When you get there, ask me.

Renault: Diplomatist!

Es, como les vengo diciendo, la diplomacia del yo, en su gestión de la presión del Ello.

Strasser: How about New York?

Rick: There are sections of New York major that I wouldn’t advise you to try to invade.

Strasser: Who will win the war?

Rick: I haven’t the slightest idea.

Renault: Rick is neutral about everything. And that takes in…

Renault: …the field of women too.

Neutral en todo, las mujeres incluidas.

Strasser: You weren’t always so carefully neutral.

La afirmación de Strasser resulta ambivalente: va a nombrar las actividades políticas anteriores de Rick, pero podría nombrar igualmente su relación con una mujer.

Strasser: We have a complete dossier on you.

Strasser: «Richard Blaine, American. Age, 37. Cannot return to his country.»

Rick, como Edipo, es un exiliado que no puede regresar a su tierra.

Strasser: The reason is vague. We know what you did in Paris…mr. Blaine

Strasser: …and why you left Paris. Don’t worry, we won’t broadcast it.

Rick: Are my eyes really brown?

Strasser: You will forgive my curiosity, mr. Blaine.

Strasser: The point is, an enemy of the Reich has come to Casablanca and we are checking up on anyone who can be of any help to us.

Rick: My interest in whether Laszlo stays or goes is purely a sporting one.

Rick, no sin atrevimiento, se adelanta a nombrar a Laszlo.

Pero a la vez insiste en su neutralidad, esta vez por vía de la metáfora deportiva.

Strasser: In this case, you have no sympathy for the fox?

Rick: Not particularly. I understand the hound’s point of view too.

El sabueso y el zorro.

El Ello y el Superyó, y, entre medias, el yo, por vía de esa doble figura que es Rick-Renault.

Strasser: Laszlo published the foulest lies in the Prague newspapers till we marched in.

Retengan lo fundamental: Laszlo habla y el Tercer Reich quiere silenciar su palabra.

Strasser: And even after that, he continued to print scandal sheets in a cellar.

Renault: Of course, one must admit he has great courage.

Ven lo que les digo: el discurso de Rick-Renault está del todo sintonizado.

Strasser: He’s clever. Three times he slipped through our fingers. In Paris, he continued his activities. We intend not to let it happen again.

Como ven, el arco del fondo sigue siendo para Strasser, a la vez enmarcado por las figuras de Rick y Renault.

Rick: Excuse me. Your business is politics, mine is running a saloon.

Strasser: Good evening, Mr. Blaine.

Renault: You see, major? You have nothing to worry about Rick.

Renault prosigue el discurso de la neutralidad.

Strasser: Perhaps.

Pero Strasser desconfía.


Entrada de Ilsa en escena

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Ya les he hablado de los tiempos de la entrada en escena de Ilsa: primero ella sola, brillando como la lámpara que, a la izquierda, la recibe.

¿La reconocen?

Es esta misma lámpara,

o al menos una muy semejante.

De modo que en cierto modo Ilsa ya estaba presente cuando Rick apostaba por Laszlo.

De hecho estuvo presente algo antes todavía: como uno de los elementos que acompañaron a la impresión de Rick:

Renault: Victor Laszlo.

Rick: Victor Laszlo?

Renault: That’s the first time I’ve seen you impressed.

Rick: He’s succeeded in impressing half the world.

Renault: It’s my duty to see he doesn’t impress the other half.


Aquí la tienen.

Esa lámpara es entonces el ensueño de Ilsa, que separa a Rick de Renault.

Les insisto: estamos ante el Edipo canónico y en él el prestigio del padre es efecto de la mirada de la madre, es decir, algo de ella, de su brillo y de su delicadeza, una vez constituida en objeto prohibido, retorna sobre el sujeto, mediado simbólicamente, a través de la palabra del padre.

Renault: Rick, Laszlo must never reach America. He stays in Casablanca.

Rick: It’ll be interesting to see how he manages.

Renault: Manages what?

Rick: His escape.

Renault: But I just told you…

Los personajes se desplazan, y la lámpara vuelve a quedar del lado de Rick.

Rick: Stop it.

Por unos instantes va a quedar fuera de cuadro.

Rick: He escaped the concentration camp. Nazis have chased him through Europe.

Renault: This is the end of the chase.

Rick: Twenty thousand francs says it isn’t.

Renault: Is that a serious offer?

Pero reaparece en el momento mismo en que Rick confirma la seriedad de su apuesta.

Rick: I just paid 20. I’d like to get it back.

Y bien, les decía, primero aparece Ilsa sola, y luego, en seguida,

Laszlo tras ella.

De manera que Ilsa entra en la escena del café de Rick gravada por la figura de Laszlo.


Pero en seguida se hace presente ahí un biombo que la oculta para que esa entrada en escena se desdoble,


reapareciendo de nuevo tras él, esta vez enmarcada por la atención del maître, que la recibe como el espectador mismo.

Pero esta vez la fusión de ella con Laszlo es más neta.

Maître 2: Yes, monsieur?

Laszlo: I reserved a table. Victor Laszlo.

Este es el problema: la mesa reservada

tiene un nombre: Victor Laszlo.

Un solo nombre: Laszlo,

que la nombra a ella, simbólicamente, como la señora Laszlo.

Maître 2: Yes, monsieur Laszlo. Right this way.


La mirada de Sam la localiza y reconoce.

Sabemos, pues, que es la amada de Rick.

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