9. El pecado de ser padre







Jesús González Requena
True Detective
Análisis de Textos Audiovisuales 2015/2016
sesiones del 18/04/2016
Universidad Complutense de Madrid
de esta edición: gonzalezrequena.com, 2017




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La pregunta por el padre

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Segundo episodio. Los detectives visitan a la madre de Dora Lange.


Mrs. Kelly: We saw it on TV. What we were in the clutches of. And I prayed, I prayed for that woman’s family.

Mrs. Kelly: And it’s me.

Mrs. Kelly: H’s me.

Cohle: Mrs. Kelly, what about her father?


Les decía que ésta -la pregunta por el padre- es la pregunta mayor de la serie.


Nos encontramos ahora a poco del comienzo del segundo episodio.


¿Se dan cuenta de que es Cohle quien hace siempre esta pregunta?


Cohle: Did you know Marie’s birth father?


A este propósito, conviene recordar como se ha iniciado este segundo episodio:


Cohle: Back then, not sleeping, I’d la y awake thinking about women.


Cuando oímos estas palabras, pensamos en mujeres, desde un punto de vista erótico.


Y sin embargo:


Cohle: Back then, not sleeping, I’d la y awake thinking about women. My daughter, my wife.


Mi hija, mi esposa. Con relación a su hija y a su esposa, él es padre.


Y bien, como les decía, todo, para Cohle, versa sobre eso:


Cohle: I mean, it’s like

Cohle: somethings just got your name on it, like a bullet or a nail in the road.


Es de su destino de lo que habla: de su fracaso como padre.


Y eso le lleva a interesarse por el padre, por su tarea, por el fracaso en su tarea y también por el esfuerzo de reparar ese fracaso.


Volvamos a la escena de la madre de Dora Lange:


Cohle: Mrs. Kelly, what about her father?


Cohle: Did they have a relationship?


Pregunta por el incesto.


Y la madre lo reconoce con toda desenvolutra.


Mrs. Kelly: Why?

Mrs. Kelly: What have you heard?

Cohle: I heard he passed. Is that correct?

Mrs. Kelly: Why wouldn’t a father bathe his own child?



El padre de Cohle

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Volviendo de entrevistar a la madre de la víctima, Marty piensa en su propia madre:


Marty: My mother, Donna Reed type.


Donna Reed era una famosa actriz del cine clásico de Hollywood que encarnaba a madres maternales. Fue, por ejemplo, la actriz de ¡Qué bello es vivir!


Marty: Packed lunches, bedtime stories.


Y ello le lleva a preguntar a Cohle por la suya.


Marty: Your mom still alive?

Cohle: Maybe.


Pero Cohle no sabe nada de su madre.




Lo que, a su vez, lleva a los interrogadores a preguntar a Hart por los padres de Cohle.


Gilbough: Cohle ever talk about his parents?]


Marty: No. Little bit. About his dad.]


Y así se nombra por primera vez al padre de Cohle.


Marty: Alaska, ‘Nam.]


Alaska, Vietnam.


Pero se produce un desvío que demorará considerablemente la información sobre el padre de Cohle. Pues entonces Hart comienza a hablar de su propio padre.


Marty: You know, my dad, I had about, uh, six inches on him, and even in the end, I still think he could have taken me.




Marty: Interrogate witnesses

Audrey: Wake up, Daddy.


Despierta papi, le dice a Audrey a Marty en un momento dado del segundo episodio.


Pero Marty tarda mucho en despertar.



A Cohle, en cambio, nunca le vemos dormir.



Los padres de Maggie

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Con otros tiempos, en otras condiciones, el fracaso en el lugar del padre es también lo que sucede a Hart.


En el mismo segundo episodio en el que nos encontramos, Hart y su esposa Maggie visitan a los padres de ésta.


Audrey: I don’t care. Just try.

Maisie: You do it.


¿Por qué la escena en la que nos van a ser presentados los padres de los Hart comienza con imágenes de sus hijas?


Audrey: I can’t.

Maisie: You have smaller fingers.

Audrey: Macie, just do it.


Aquí tienen el motivo.


Herbert: So, you’re telling me the world isn’t getting worse? I’ve seen kids today, all in black, wearing makeup, shit on their faces.

Herbert: Everything’s sex.


Pues esto que se dice en el episodio dos tiene su eco más preciso en el episodio cinco:


Amigos Audrey: – Hey, Audrey… Audrey…



I’ve seen kids today, all in black, wearing makeup, shit on their faces. Everything’s sex. Everything’s sex.


Herbert: Clinton.

Hart: You know, throughout history, I bet every old man probably said the same thing.


Como ven, también en este ámbito, el de la historia familiar de la familia de Maggie, aparece el tema de la repetición.


Hart, quien de joven se enfrentaba al padre de Maggie, acabará haciendo suyo su discurso.



Marty: And old men die, and the world keeps spinning.


El hombre viejo muere, pero Hart, llegado el momento -episodio cinco, de nuevo-, lo reencarna.


Hart: It’s just– Well, what’s just you– your hair, your clothes, your–




Marty: And old men die, and the world keeps spinning.


De hecho el propio Hart lo dice sin darse cuenta: el mundo sigue girando -y esos giros son los de la repetición.



Observen cómo al fondo ha sido introducida Maggie.


Podemos adivinar ya que Maggie se lleva muy mal con su padre. Y que llegó a enamorarse de un Marty capaz de hacerle frente.



Observen ahora el partido que le saca el cineasta a la caída del terreno en torno a la casa.


Hart: Honey, I got this lead…

Maggie: How are the girls?


Marty quiere marcharse ya, pero Maggie se opone.


Y la soberbia de su actitud tiene que ver con la elegancia de la casa que tiene tras ella. Congruentemente con ella, en todo lo que queda de escena ella va a estar más alta que él en imagen.


Marty: I got this

Marty: ead I wanted to check up on. I told you about it.


Y tras ella su propia madre. Las dos con los brazos en la misma posición -cruzados.


Es como si se oyera decir a la madre: -te lo dije, ese chico no era bueno para ti.


Hart: Maybe your dad could bring you back.


Como ven, el conflicto con el padre recorre True detective de mil maneras.


Maggie: No. You


Y no hay duda que este padre debió oponerse siempre a la elección de Maggie.


Dense cuenta, por otra parte, de cómo afectan a Maggie estas últimas palabras de su marido: pues éste, por quien se peleó tantas veces con su propio padre, sobre todo cuando decidió casarse con él, le dice que se va a marchar dejándola en la casa de su padre a la espera de que éste, más tarde, la conduzca a su propia casa.


Maggie: didn’t tell me anything about it.

Maggie: This is a family day.

Hart: I did tell you about it. I mentioned


Es curioso que sea el propio Marty quien pronuncie las palabras que -como la propia Maggie- adivinamos en la mente de sus padres -te lo dije.


Hart: it.


Resulta infinito el desprecio que la altiva Maggie manifiesta hacia su marido.


Hart: It’s the new case.



La línea de la mirada de ella, descendente, está marcada por la línea del césped sobre el lago, al fondo.


Y Marty se encuentra casi sumergido bajo esa línea.


Marty: Okay, well, how about we all head back, then?

Maggie: Hmm.



No hay duda de quién manda en esta pareja.


Maggie: All right, sweetheart.

Maggie: Come on! Let’s go!


El grito a las niñas es por tanto también un grito a él.


Audrey: Our lines

Audrey: tangled.


Marty agacha la cabeza.


Maggie: Just paddle in.

Audrey: Okay.

Maisie: Told you!


Marty sigue a Maggie, y la salida exige -al parecer- entrar en la casa.


En la gran casa de Maggie.


Maggie: Thanks for the lovely afternoon.

Herbert: Oh.

Marty: Thank you.



El fracaso de Hart

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La disputa prosigue en un nuevo ámbito en el que igualmente se despliega el dominio de Maggie: su cocina.


Marty: Years, we’ve been through this.

Hart: Sweetheart, listen to me. There is nowhere else I want to be.


Hart miente con toda desenvoltura. Y sin embargo no miente del todo. Hay otros sitios en los que muchas veces prefiere estar -le hemos visto ya en el apartamento de su amante-, pero no porque los valore más que este, sino porque en ellos se siente más seguro, menos intimidado.



El desprecio de Maggie se manifiesta no solo en su gesto, sino en el modo en el que deja caer sobre la olla los alimentos que cocina.


Maggie: I wonder if you even know you’re lying.


En todos los campos, en el familiar como en el policial, Hart es el que no sabe. Y más que eso: el que se miente a sí mismo, el que no quiere saber.


Hart: Oh, come on!

Hart: Shh.

Hart: Bad enough the shit I got

Hart: to wade through on a daily basis, bring me this “feel bad for me” crap


Pero, más allá de sus mentiras, es verdadera la angustia que siente ante la mirada altiva y despreciativa de su esposa.


Hart: when I work 30 hours straight

Hart: and spent the weekend listening to your dad’s bullshit.


El padre, de nuevo.


Marty se queja de que los fines de semana tiene que escuchar la mierda del padre. Pero es esa una mierda que le impregna en la misma medida en que siente sobre sí la misma mirada de desprecio que su esposa dirige a su propio padre y en la que se ve retratado como un patético impostor.


Hart: I come home, the one place

Hart: where there’s supposed to be peace and calm, and

Marty: you throw this shit…

Maggie: Who told you that?

Maggie: It’s not always

Maggie: that way. It’s not supposed to be.

>

Marty: It’s supposed to be what I want. It’s supposed to help me.

Maggie: We do help you! All the goddamn time!


Estamos todo el tiempo tratando de ayudarte a ser lo que no eres capaz de ser. A sostener el lugar -del padre- que no eres capaz de ocupar.



El pecado de ser padre: Hart

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Maggie: Tell the girls, dinner.

Marty: Mmm.

Audrey: You don’t have a mommy or daddy anymore.


Es como un escalofrío lo que recorre este oscuro pasillo -y dense cuenta de que es oscuro porque así lo ha querido el cineasta, pues en otras ocasiones lo hemos visto bien iluminado- cuando oímos estas palabras de Audry: Ya no tienes mamá ni papá.


Audrey: Yeah, they just died in an accident.


La oscuridad invade la figura de Hart cuando escucha las palabras de Audrey sobre el accidente que ha matado a mamá y a papá.


Es fácil imaginar que las niñas han oído los gritos de sus padres durante la discusión que acaba de concluir.


Maisie: How?

Audrey: In a car accident. Someone…

Hart: Dinner-time, kids. Go to the kitchen.


Hart transmite la orden de Maggie.


Audrey: Are

Audrey: you coming?


Aunque Hart no lo comprende, en la pregunta de Audrey late la misma queja que hemos escuchado a Maggie a propósito de sus ausencias del hogar familiar.


Hart: Yeah, of course. I’m starving.

Audrey: Really?

Marty: Yeah, really.

Maisie: Good.


Y un paso más allá de ese fracaso de Hart como padre se abre una escena siniestra procedente de su hija Audrey.




Pues la escena construida con los muñecos infantiles no es la de un accidente de coche, sino la de una violación múltiple.


En ella se abisma la mirada de Hart en el travelling de aproximación que sigue.



Pero el efecto de tal abismamiento no alcanza a su conciencia: su rostro solo manifiesta un gesto de extrañada perplejidad.



El pecado de ser padre: Cohle

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Cohle: You know, I think about my daughter now.]


Y de las hijas de Marty que están empezando a saber del horror del mundo, a la hija de Cohle



Cohle: And what…


figura cuya presencia ausente preside en cierto modo la totalidad del episodio dos.


Ya hemos visto como al principio de este episodio se nos informaba de su muerte -Cohle hablaba de ella a Hart. Ahora, cerca ya del final, en el minuto 46, Cohle vuelve a hablar de ella, esta vez en su interrogatorio.


Cohle: What she was spared.


Ella se ha librado de los horrores del mundo.


Cohle: Sometimes I feel grateful.

Cohle: Doctors said she didn’t feel a thing, went straight into a coma.


Este coma, anotado en el episodio dos, encontrará su eco en el coma del propio Cohle en el último episodio, del que ya tuvimos ocasión de ocupamos.


Cohle: And then, somewhere in that blackness, she slipped off into another deeper kind.

Cohle: Isn’t that a beautiful way to go out?

Cohle: Painlessly.

Cohle: As a happy child.

Cohle: Hmm.

Cohle: Yeah, trouble with dying later is you’ve already grown up.

Cohle: Damage is done. It’s too late.

Cohle: You got kids?


Y como el punto más delicado de la condición del padre va a ser nombrado, antes de ello, se suscita la condición generalizada de padres de todos los que se encuentran ahí:



Gilbough asiente con la cabeza.




Papania muestra tres de sus dedos. Son tres padres los allí reunidos, como son tres los hijos del policía.


Cohle: Mmm.


Un lento travelling de aproximación viene a dar toda su resonancia a las siguientes palabras de Cohle:


Cohle: I think of the hubris it must take to


Pienso que saben de la arrogancia


Cohle: yank a soul out of nonexistence into this meat.


que supone obligar a un alma a abandonar la inexistencia para entrar en esta carne.


Cohle: And to force a life into this thresher.


Y forzar a una vida a introducirse en esta trituradora.


Se insiste en escuchar una resonancia nietzscheana en esta caracterización de la brutalidad del mundo y de la arrogancia de traer un hijo a él. Pero probablemente sea más apropiado escuchar en ella la oposición neoplatónica entre el espíritu y la materia, sobre todo si atendemos al desprecio con el que Cohle ha pronunciado la palabra carne. Nada más en sintonía con ello que las referencias miguelangelescas que hemos suscitado a propósito de la escena del crimen, pues fue el neoplatonismo el que inspiró el misticismo de Miguel Ángel. Y Cohle se encuentra mucho más cerca de la mística neoplatónica que del vitalismo nietzscheano.


Cohle: And as for my daughter, she, uh… she spared me the sin of being a father.


Y, por lo que se refiere a mi hija, ella me perdonó el pecado de ser padre.





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