2. Los créditos 2. Una imaginería cristológica

Jesús González Requena
True Detective
Análisis de Textos Audiovisuales 2015/2016
sesión del 22/02/2016
Universidad Complutense de Madrid
de esta edición: gonzalezrequena.com, 2017

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La corona víctima

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Plano 27.

Plano 28.

¿Qué ha pasado? ¿Qué hemos visto en ese fogonazo del plano 27 de poco menos de 300 milisegundos?

Dos líneas, una vertical y otra horizontal, se cruzan sobre la cruz, como si se tratara de la mirilla de rifle que apunta.

Y en seguida se funde esa cruz puesta en la mira con la imagen de la corona cornuda de la víctima.

Perciben bien, en ambas imágenes, los árboles del fondo.

Anoten que la cruz aparece entre ellos, en el mismo lugar en el que en el plano de la víctima aparece el más afilado y vertical de los cuernos.

Y luego la cruz desaparece,

y en su lugar aparece la mujer que la llevaba inscrita en su cabello.

De modo que la mujer de arriba aparece amenazada por la cornamenta… de la víctima.

Y así, esa mujer que podría ser Claire aparece asociada a la víctima.

¿Corresponde este plano a la mirada de Cohle?:
?:

Marty: Go ahead.

Podría serlo porque, como ven, este es un plano subjetivo de Cohle.

Y lo es hasta el punto de que el movimiento que contiene

está en raccord con el del plano que sigue:

¿Es exactamente el mismo plano de la cornamenta el que se nos muestra en una y otra imagen?

No y sí. No porque no coincide la angulación, el cuerpo de la víctima está más abajo en la imagen que en el plano de la escena del crimen. Pero sí por todo lo demás: es idéntica la posición del cuerpo, del cabello y de la cornamenta.

Y sobre todo: porque es a la imagen a la que se llegaría si prosiguiera el movimiento interrumpido del plano:

Quiero decir: este plano, de proseguir su movimiento, acabaría así:

Pero, ¿qué sentido puede tener que la víctima amenace a otra mujer?

En todo caso, resulta obligado constatarlo: siendo la víctima pasiva, investida por esa corona-cornamenta, aparece en esta imagen casi subliminal como sujeto activo de la inminente agresión contra otra mujer.


Cuerpos, tuberías, autopistas

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Plano 28.


Song: ♪ and rise with me forever

Un gran depósito invertido y, superpuesto a él, gente de campo que reza. Y, en seguida:

Plano 29.

Song: ♪ across

Cuerpos que se mezclan con tuberías que se confunden confusamente con ellas.

Y autopistas.

De modo que estos planos se encabalgan: lo tortuoso de Marty aparece en relación con cierta obsesión que le tortura: esa sórdida pesadilla que se encuentra todo el tiempo en el fondo de la serie.

Insistamos en el juego de asociaciones: tuberías, venas, cuerpos, autopistas.


La familia en llamas

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Plano 30


Y Hart, de la obsesión, al miedo.

Un miedo asociado con una casa familiar que podría estallar en cualquier momento,


Como habrá de estallar la familia de Hart.

Sus llamas arrasan su rostro.

Song: the silent sand

Su mirada cambia, ya no mira hacia afuera, sino hacia adentro. Ya no es de temor, sino de desolación.


La soledad ardiente de Cohle

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Plano 31.

Cohle de nuevo, en una imagen que recuerda a aquella otra anterior:

Pero ahora la figura inscrita en el interior de su rostro no está de espaldas sino de frente y todo parece indicar que es su propia imagen la que se encuentra en el interior de su rostro.

Imagen, pues de su ensimismamiento.

Les decía que las nubes aparecen, en estos créditos, constantemente asociadas a la figura de Cohle:

Lo que le connota, sobre todo cuando esas nubes se limpian de toda contaminación, de soñador -conocen ustedes la expresión: está en las nubes.

Y esas nubes tienen algo que ver con esa figura desconocida

que, como les he sugerido, podría ser la del padre.

Song: ♪ and the stars

Es de nubes su cerebro y de agua su cuerpo. Y está solo. Dentro de una gruta que es él mismo. Ardiendo con un fuego frío.

Plano 32.

Song: will be your eyes ♪ (serán tus ojos)

Y ese fuego, ahora cálido, ardiente, sale de su misma cabeza.


La cruz del auténtico detective

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Plano 33.


¿Y esto? Parece una nueva cruz ahora metálica, con una segunda cruz dentro de ella. Como ya sucedía con esta otra imagen anterior:

Una cruz ardiente, pues sobre ella parece reflejarse el fuego del crimen inicial:

Y esa cruz se convierte pronto en el título de la serie:

Song: ♪ and the wind will be my hands ♪

El auténtico detective.

De modo que el auténtico detective se define por su cruz ardiente.

¿Hasta dónde alcanza esta relación del protagonista con la cruz?

O quizás incluso debiéramos preguntarnos hasta dónde alcanza la relación de la serie en su conjunto con la temática del cristianismo.

Pues con solo los créditos basta para certificar lo pertinente de formular esta cuestión:

Hay, en ellos, una presencia saturadora de la cruz.

Dos de estas imágenes podrían definir con precisión la tensión del protagonista:

Es el mismo fuego -y la misma hierba- el que está presente en ambas.

Por cierto que en la primera de las dos se atisba, a la derecha, una iglesia que aparecerá del final del primer episodio y del comienzo del segundo y que habrá de desempeñar un papel crucial en la serie:

Una iglesia arrasada por el fuego.

De modo que el que la iglesia haya sido arrasada por el fuego

parece parte de la cruz del personaje.

Y bien, si estas dos imágenes, como les digo, definen con precisión la tensión del protagonista, hay otras dos que, en cierto modo, anticipan la estructura de la serie:

Pues hay en ella un conflicto entre el sacrificio redentor cristiano y el círculo del eterno retorno del que participa la secta siniestra que el detective combate.


El fondo cristológico de la imaginería de True Detective

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¿Les extraña que les hable de sacrificio redentor?

Sin embargo es algo del todo evidente:

Errol: Now, take off your mask.

(Groaning)

Y no resultan menos palpables las resonancias cristológicas que acompañan a su iconografía:

Me tienen que reconocer que la imagen de Cohle yacente recuerda

a la de Jesucristo.

¿la cosa resulta finalmente patente cuando -solo al final de la serie- Cohle se suelta la melena:

¿No les parece? ¿A quién les recuerda?

La última cena de Leonardo da Vinci.

El Cristo muerto, de Mantegna.

O el Cristo en la columna, de Bramante.

Y mejor que todos los otros: La Resurrección de Cristo de Piero de la Francesca.

Pues lo de Cohle, después del combate y su mortal herida, es prácticamente una resurrección.


Sacrificio, redención, resurrección

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Sacrificio, redención, resurrección: seguramente les parecerá excesivo esto que les digo a pesar del poder evidenciador de las imágenes que acabo de presentarles.

Pero quizás se deba a que no recuerdan ahora la escena final de la serie:

Cohle: Ah, I shouldn’t even fuckin’ be here, Marty.

Marty: I believe «no shit» is the proper response to that observation.

Cohle: Nah, I don’t mean like that. It’s something else.

Marty: Well, so… talk to me, Rust.

Cohle: There was a moment–

Cohle: I know when I was under in the dark that something…

Cohle: whatever I’d been reduced to,

Cohle: It was a vague awareness in the dark,

Cohle: and I could–

Cohle: I could feel my definitions fading.

Cohle: And beneath that… darkness, there was another kind. It was– it was deeper,

Cohle: warm, you know, like a substance.

Cohle: I could feel, man,

Cohle: and I knew, I knew my daughter

Cohle: waited for me there.

Cohle: So clear.

Cohle: I could feel her.

Cohle: I could feel…

Cohle: I could feel a piece of my– my pop, too.

Cohle: It was like I was a part of everything

Cohle: that I ever loved, and we were all…

Cohle: the 3 of us, just– just fadin’ out.

Cohle: And all I had to do was let go…

Cohle: and I did.

Cohle: I said, «Darkness, yeah, yeah.»

Cohle: And I disappeared.

Cohle: But I could– I could still feel

Cohle: her love there,

Cohle: even more than before.

Cohle: Nothing… There was nothing but that love.

Cohle: Then I woke up.

Marty: Hey, uh…

Marty: Didn’t, uh…

Marty: didn’t you tell me one time at dinner once, maybe, about you used to…

Marty: you used to make up stories about the stars?

Cohle: Yeah, that was– that was, um,

Cohle: in A-Alaska, under the– under the night skies.

Marty: Yeah, you used to lay there and look up,

Marty: yeah, at the stars?

Cohle: Yeah, and you remember I… I never watched a TV till I was 17, so there wasn’t much to fuckin’ do out there

Cohle: besides walk around and explore and–

Marty: And… and look up at the stars and make up stories. Like what?

Cohle: I tell you, Marty, I’ve been up in that room

Cohle: looking out those windows every night here and just thinking…

Cohle: It’s just one story.

Cohle: The oldest.

Marty: What’s that?

Cohle: Light versus dark.

Marty: Well, I know we ain’t in Alaska, but…

Marty: appears to me that the dark has a lot more territory.

Cohle: Yeah.

Cohle: You’re right about that.

Cohle: Hey, listen, hey.

Marty: Yeah, what?

Cohle: Why don’t you point me in the direction of the car, man?

Cohle: I’ve spent enough of my fuckin’ life in hospitals.

Marty: Jesus. Oh. You know what? I’d protest,

Marty: but it occurs to me that you’re unkillable.

Marty: You want to go back, get clothes or anything?

Cohle: No, anything I left back there, I don’t need.

Cohle: You know, you’re looking at it wrong, the… sky thing.

Marty: How is that?

Cohle: Well, once, there was only dark.

Cohle: If you ask me, the light’s winning.

(Hart chuckles)

Unas estrellas difícilmente perceptibles, pero en todo caso presentes, se dejan ver en el cielo negro de la noche.


La cruz frente a la espiral

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La cruz contra el círculo, les decía.

Y ven ustedes, supongo, que la curvatura de las astas de la imagen inferior amenaza a la cruz como el círculo de la llave de la imagen superior parece amenazar a la iglesia.

Y por cierto que ese es un debate, mitad religioso mitad existencial, que ocupará una parte notable de los diálogos de los episodios segundo y el tercero.

En todo caso, no pierdan de vista que frente a la cruz, la figura circular encontrará su expresión simbólica en la espiral

Ya han visto hace un momento, dicho sea de paso, como esta se concretaba finalmente un instante antes del último combate:


Un impasse religioso

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Plano 34.

Los créditos acaban con el retorno a la constelación plástica del inicio: cielo blanquecino pero turbio, verde sucio de la vegetación y, progresivamente,

el paisaje industrial al fondo.

Plano 35.


Una situación de impasse. Los personajes detenidos, desorientados, en tierra de nadie.

Es ésta, por lo demás, una imagen asociada a una escena del tercer episodio:

¿Qué es lo relevante de esa escena desde el punto de vista que vengo argumentándoles?

Marty: Michigan lifer.

Cohle: Then he called the signature wrong.

El impasse en la investigación, una conversación sobre la cornamenta que exhibía el cadáver de la víctima…

Pero eso no es todo. ¿Qué más?

Basta con retroceder para averiguarlo. Pues esta escena cierra el primer bloque del episodio 3, dedicado a la visita a la carpa del predicador del Ministerio del Renacimiento,

bloque en el que se desarrolla un ácido debate sobre la religión tanto en la conversación que mantienen allí Cohle y Marty como en el interrogatorio -presentado simultáneamente- del que es objeto Cohle por los agentes de asuntos internos.

Theriot: He knew you. That is forever.

Un hombre: Amen, brother!

Un hombre: This world is a veil…

Un hombre: Amen.

Un hombre: Yeah.

Un hombre: Tell them.

Un hombre: Hallelujah.

Theriot: …and the face you wear is not your own.

Marty: Parish FD said the church burned down 4 months

Marty: put out an APB on Friends of Christ. Week later, we were in Franklin,

Marty: um, Revival Ministry, old-time religion.

Marty: You can imagine what Mr. Charisma thought of that. It is merely the limitation of your senses.

Cohle: What do you think the average IQ

Cohle: of this group is, huh?

Marty: Can you see Texas up there on your high horse? What do you know about these people?

Cohle: Just observation and deduction.

Cohle: I see a propensity for obesity, ,a yen for fairy tales,

Cohle: poverty a yen for fairy tales, folks

Y por cierto, es el bloque en el que aparece este personaje


Coda

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Veamos finalmente en simultaneidad el conjunto de las imágenes de estos créditos tan notables.

Entre el blanco sucio y el negro intenso.

Pues no hay cielo azul. Tampoco agua azul. Solo, por lo que al color se refiere, el rojo de las llamas.

Pero no sólo de las llamas, sino también, ¿de qué?

del cabello del cadáver,

pues les insistí que no era negro, sino pelirrojo:

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